Confiar, esperar y aprender

He escuchado muchas veces estas palabras: “es la voluntad de Dios”. A muchos nos cuesta vivirlas y experimentarlas y otros simplemente la cuestionamos. Estoy seguro que si viviéramos más a menudo la “Voluntad de Dios”, sabríamos cual es la dirección correcta.

Este año no se pudo hacer el Campamento Bíblico Familiar con nuestras Iglesias y Comunidades Socias de Ecuador, sin duda nos causa mucha tristeza el no haber podido tener este tiempo con nuestras iglesias hermanas, no nos queda más que confiar plenamente en Dios y tener más dependencia de su voluntad.

Un domingo por la mañana tuve que visitar la Iglesia de Sauces 5, para anunciar que el Campamento Bíblico Familiar se cancelaba, un hermano de esa congregación me supo decir: “Hermano, la voluntad de Dios es perfecta, no necesitamos ir en contra de ella”, cuando este hermano me dijo estas palabras, entendí que Dios está guiando y tiene el control de todas las situaciones, solo nos queda confiar, esperar y aprender de sus propósitos.

Ministerio de Jóvenes

El sábado 14 julio visitamos nuestro Campamento Faro de Esperanza y Dios, una vez más, nos mostró su voluntad y fidelidad. Ese día asistieron 17 jóvenes en el Ministerio de Jóvenes de Playas, estamos contento con estos chicos porque gran parte de ellos muestra fidelidad, ganas de participar y de aprender de la Biblia y de Dios. Hemos empezado a fundamentar su fe, creemos que es lo que necesitan, esperamos que a medida que pase el tiempo y con ayuda de Dios, puedan entender y saber que nuestra fe en Jesucristo es un principio de acción que motiva nuestra vida diaria.

Ministerio de Niños

De la misma manera el 28 de julio se volvió a visitar el Campamento Faro de Esperanza para llevar acabo el Ministerio de Niños, tuvimos alrededor de 15 niños y seguimos agradecidos con Dios por su fidelidad y por proveer y facilitar las cosas con los Ministerios FE.

Es gracioso, pero nos encanta ver a los niños de las comunidades cercanas a nuestro Campamento hacer alboroto, correr de un lado a otro, cada vez que nuestros colaboradores van a buscarlos a sus casas para llevarlos al ministerio. Con el tiempo han aprendido a identificarnos a la distancia, estas acciones nos alegran y nos cautivan, esperamos seguir produciendo alborotos por mucho tiempo en estas comunidades, esperamos también que Dios pueda hacer su voluntad a través del trabajo espiritual que hacemos con estos niños, jóvenes y las comunidades enteras.

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